viernes, 10 de abril de 2015

Las piedras llenas de arte

El espacio sagrado en la arquitectura contemporánea

Por Joaquim González-Llanos
Publicado el 10 de enero de 2011
Entrevista a Esteban Fernández Cobián
Esteban Fernández Cobián es arquitecto y profesor de la Escuela de Arquitectura de la Coruña. Es autor del libro “El espacio sagrado en la arquitectura española contemporánea”, fruto de más de seis años de trabajo. En él rastrea la evolución del espacio de culto católico en los últimos cien años.

Se ha dicho que con el motu proprio Summorum Pontificum (2007) de Benedicto XVI se ha reabierto el debate sobre la formalización de las iglesias contemporáneas. ¿Qué elementos entran en ese debate?
Yo no diría que el debate se ha reabierto, porque siempre lo ha estado, sino que la discusión ha pasado de nuevo a un primer plano. Para cualquier historiador de la arquitectura resulta sorprendente la rapidez con la que se produjeron los cambios en las iglesias tras el Concilio Vaticano II. No es fácil explicar cómo un tipo edificatorio tan asentado se cambiara radicalmente de la noche a la mañana. Y que las voces que se alzaron –tantas y tan autorizadas– denunciando los fines y las maneras de este proceso, fueran sistemáticamente silenciadas. Sin duda, la inercia del espíritu de los tiempos era poderosa. Ahora Benedicto XVI ha puesto sobre la mesa todo esto; él mismo había sido uno de los primeros en romper el velo de silencio ya en los años 80, en su libro “Informe sobre la fe”.
Pienso que los elementos que entran en este debate son fundamentalmente dos: el concepto y la identidad, y que es, precisamente, el título del congreso internacional de arquitectura religiosa contemporánea que se ha celebrado en Ourense el pasado mes de noviembre (www.arquitecturareligiosa.es). Según el evangelio de san Lucas, Cristo celebró la Última Cena en «una sala amplia y bien arreglada» (Lc 22, 12). Ese podría ser el paradigma espacial de una iglesia cristiana, su concepto. Pero claro, hace ya más de dos mil años que se construyen iglesias, y esto es algo que no podemos ignorar, porque esta historia ha constituido su identidad como tipo.

Con la palabra 'concepto´ me refiero a lo que entendemos que debe ser una iglesia católica. Podríamos convenir que una iglesia es un espacio más o menos delimitado que se dedica al culto, y que por lo tanto, se sacraliza. Pero aquí ya surgen algunas preguntas, con motivo, por ejemplo, de los espacios celebrativos al aire libre, tan frecuentes desde el pontificado de Juan Pablo II. Estos espacios ¿son verdaderas iglesias o son otra cosa? ¿Puede existir un espacio sagrado abierto? ¿Cuáles serían sus límites? O bien: ¿Es posible considerar como iglesias los espacios interconfesionales o los contenedores de multitudes que se están levantando en los grandes santuarios marianos –Fátima, Lourdes, Guadalupe, etc.–, o incluso las iglesias hinchables que empezamos a ver en centros comerciales y en las playas italianas? Creo que los límites conceptuales del espacio de culto –tanto por exceso como por defecto– se han difuminando sobremanera, y conviene volver a acotarlos.